Guerra entre China y EE.UU

Llevamos aproximadamente un año escuchando hablar de este conflicto y viendo las acusaciones entre ambos países, pero, ¿realmente qué es lo que ha pasado entre ellos? ¿Se trata de una lucha de poder? A continuación, os voy a hacer un breve resumen contextual  para que podáis entender la magnitud de este conflicto.

 

 

 

¿Quién es Huawei?

 

Huawei, con 30 años de trayectoria, se ha convertido en el primer fabricante chino de productos tecnológico del mundo y en el segundo mayor vendedor de teléfonos móviles. Durante el año pasado, ganó 7.850 millones de euros, un aumento del 25% respecto al 2017.

 

Los teléfonos inteligentes de Huawei se han convertido en los dispositivos más demandados, por encima del iPhone, y sus ventas crecen más rápido que las de Samsung. Destacando sus móviles por las cámaras de alta gama y por sus precios competitivos en el mercado.

 

Durante el 2018, la marca china superó a Apple y está a un paso de alcanzar a Samsung. Los datos reflejan que el 17% del mercado global pertenece a Huawei frente al 21% de Samgung y el 12% de Apple.

 

¿El objetivo más ambicioso de la compañía? Convertirse en el 2020 en la marca de teléfonos móviles más grande del mundo y en el líder de las redes inalámbricas 5G de próxima generación.

 

 

¿Qué ha pasado entre Huawei y EEUU?

 

Que China y EEUU están en guerra desde hace meses, es un hecho.  La guerra de aranceles, seguida de las acusaciones de espionaje, ha dado lugar a que el gobierno de Trump haya elegido a esta empresa, una de las más importantes de China, como blanco perfecto y medida de presión en las negociaciones.

 

Todo comenzó a finales del 2018, cuando Meng Wanzhoula, directora financiera e hija del fundador de la compañía asiática, fue detenida en Canadá a petición de Estados Unidos.  Según el gobierno americano, Meng violó las sanciones estadounidenses impuestas a Irán al sospechar que exportaba, desde 2016, productos de origen norteamericano.  Además de violar las leyes de Estados Unidos, consideran a la compañía como “una amenaza para la seguridad de América”.

 

Sin embargo, el momento cumbre de este enfrentamiento llegó el 16 de mayo de este año, cuando el Departamento de Comercio de EEUU incluyó a Huawei, y a 70 empresas afiliadas, en la “Entity List, una lista negra que impide a las empresas estadounidenses venderle componentes o software. Aunque no es una práctica habitual, al tratarse de una gran multinacional, el gobierno ha vetado los acuerdos comerciales entre la compañía asiática y cualquier empresa americana.

 

Como consecuencia, Huawei ha sido privada de soporte técnico y ha perdido acceso a los servicios de actualización de Android y a las aplicaciones básicas de Google como Youtube, Gmail y Google Play. Como tiene prohibido comprar componentes americanos para hacer nuevos productos, los nuevos dispositivos chinos no tendrán acceso al software oficial de Google ni a su tienda de aplicaciones, y los actuales, no podrán actualizarse a nuevas versiones de Google, por lo que algunas aplicaciones de terceros dejarán de funcionar.

 

 

¿Qué se esconde realmente detrás de esta guerra?

 

A pesar de que la guerra comercial aparentemente se presenta como una guerra tecnológica, la realidad del problema va más allá, siendo uno de los principales responsables la globalización.

 

La dependencia económica mundial y la deslocalización del proceso productivo ha afectado negativamente a Estados Unidos. Sobre todo, a su déficit comercial, que para el 2018 ya llegaba al 621 millones de dólares.

 

China, por el otro lado, ha salido beneficiada de los acuerdos globales, ya que su bajo coste de mano de obra, y la comercialización de sus productos al resto del mundo, ha favorecido a que el crecimiento de su PIB haya permanecido, durante los últimos 20 años,  por encima del 6,7%.

 

En la actualidad, los intentos de Trump por reducir el déficit comercial a través del aumento de los aranceles y mediante políticas proteccionistas que buscan sustituir importaciones para fortalecer al mercado y al sector productivo interno, ha comenzado a generar grandes problemas. Principalmente, porque atenta contra los intereses de las empresas más poderosas del mundo.

 

 

 

Finalmente, ¿cómo afectará esto al mercado tecnológico y a los consumidores?

 

Este conflicto con Huawei no solo afectará a la propia compañía, sino que también impactará directamente sobre los costes de producción de smartphones, tabletas y numerosos aparatos tecnológicos.

 

Si nadie frena esta guerra entre ambos continentes, China podría incrementar el precio de las manufacturas y componentes que se producen en su país, afectando directamente a todos los fabricantes del mundo. Esto provocará un encarecimiento del coste de la electrónica, de  entre un 10 y 15%, que como resultado elevará el precio de venta al público y afectará directamente al cliente final.

 

Por otro lado, si el conflicto sigue adelante, es probable que países como India, Vietnam, Taiwán y Corea del Sur salgan beneficiados si saben aprovechar esta inestabilidad e invierten en su plantas de producción.

 

Por último, esta exclusión de Huawei provocará grandes retrasos en el desarrollo de la red 5G, y afectará a los contratos firmados por Europa y Medio Oriente. Sin las  partes y componentes de EE.UU, la compañía no podrá construir los equipos de redes 5G.

 

En definitiva, si Trump no levanta la prohibición, será difícil continuar desarrollando la red 5G a nivel mundial y el proyecto de mejora quedará estancado por tiempo indefinido.

 

¿Crees que esta guerra durará mucho más? ¿Es viable lo que Trump intenta conseguir?

 

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Nos vemos en la próxima entrada.

再见

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