LAS BODAS EN CHINA

Foto: Chayathorn Lertpanyaroj/Shutterstock

El mercado de las bodas en China ha cambiado mucho en los últimos años, principalmente porque los jóvenes, cada vez más, se alejan de las bodas concertadas y empiezan a defender su derecho a casarse por amor en busca de su felicidad. Si esto lo unimos a la proliferación de nuevas tecnologías y al aumento de las redes sociales, la forma de conocerse poco a poco se va alejando de las citas a ciegas concertadas. Sin embargo, todavía prevalecen algunos mercados de matrimonios, donde muchos padres preocupados por sus hijos solteros desarrollan sus mejores estrategias de marketing para buscar un buen candidato para sus hijos.

No obstante, para conocer el mercado actual de las bodas en China es imprescindible hacer un viaje al pasado y conocer mejor su historia.

Un poco de historia

 

Cuando un joven llegaba a una cierta edad en China, sus padres decidían que necesitaba casarse y le buscaban una pareja. Sin embargo, esto no era una tarea fácil, ya que lo hacían pensando en continuar la línea ancestral y crear alianzas entre familias. Un proceso bastante complejo lleno de normas y tradiciones que en vez de ser una unión familiar, se convertía en una auténtica negociación que aseguraba la descendencia.

 

El proceso comenzaba cuando los padres del novio encontraban a una candidata “adecuada”. En ese momento entraba en acción la sabiduría de una meiren, o casamentera, que se encargaba de realizar todos los trámites de la pedida de mano. Entre ellos, la recolección de los datos de nacimiento de la joven. Si tras varios días con la documentación en el altar familiar no se producía ninguna tragedia o discusión, se contrataban los servicios de un astrólogo para que confirmara que los jóvenes hacían buena pareja. Una vez realizado este último paso, se le entregaba la documentación del joven a la familia de la novia para que realizara la misma comparación astral y asegurarse de que la unión familiar sería próspera.

 

Superado el proceso de comparación, se acordaba un encuentro familiar en el que se evaluaba la posición social, aspecto físico, educación y carácter de cada uno. Si ambas familias estaban satisfechas, se llevaba a cabo el compromiso en el que los padres intercambiaban información como símbolo de buenas intenciones. En ese momento comenzaba la negociación en la que se acordaba la cantidad de dinero, mercancías y la fecha en la que se harían entrega. Sin duda, un intercambio de regalos y ofrendas en el que salía beneficiada la familia de la novia, quien finalmente se encargaría de escoger la fecha de la boda. Este proceso de compromiso podía durar entre 1 a 2 años y servía para demostrar el estatus social de las familias.

 

Unos días antes de la ceremonia, comenzaba un rito de acciones y simbolismo para conseguir el éxito del enlace. Entre ellas, la más importante era la cama matrimonial, que debía ser preparada por una mujer u hombre con muchos hijos, y los niños debían saltar sobre ella como símbolo de felicidad para la nueva pareja. El propio día de la boda, una mujer con buena suerte era la encargada de vestir a la novia con su vestido y velo rojo, y se peinaba con adornos como símbolo de iniciación a la madurez. Luego, visitaba a sus padres y ancestros y les hacía reverencias como símbolo de agradecimiento y despedida. Por su parte, el novio también era vestido de rojo y debía realizar los mismos ritos antes de encaminarse hacía la casa de su prometida.

 

El sonido de los petardos y tambores alertaba de la llegada del novio, quien entraba a casa de la joven acompañado de un niño como presagio de sus futuros hijos. Allí era recibido por los amigos de la novia, quienes evitaban que conociera a su prometida hasta que no les entregara los hongbao, sobres rojos llenos de dinero. Después, los novios se desplazaban a su propio hogar y allí, el joven le quitaba el velo a su mujer y se podían ver por primera vez. Posteriormente se seguía con la ceremonia del té, donde la novia le ofrecía té a sus suegros en forma de agradecimiento, y les hacía reverencias a sus padres, a los ancestros, al cielo y a la tierra, con las que se terminaba la ceremonia de unión.

 

Las bodas en la actualidad

 

Hoy en día, el mercado de las bodas en China crece con gran velocidad, concretamente al mismo ritmo que lo hace la clase media del país. La industria de las bodas mueve millones de euros, por lo que más que una celebración íntima, se ha convertido en una especie de espectáculo para las familias que sigue denotando ostentación.

 

Aunque muchas de las bodas chinas en la actualidad imitan el estilo tradicional, la realidad es que las ceremonias se han vuelto más occidentales y muchas novias evitan el tradicional vestido rojo, símbolo de buena suerte, para decantarse por uno, o varios, vestidos blancos occidentales. No obstante, los rituales tradicionales siguen manteniéndose y lo único que adquiere un tono diferente son los aspectos visuales.

 

Foto: Wong Yu Liang/Shutterstock
Boda occidental china – Foto: Wong Yu Liang/Shutterstock

 

Y es aquí, donde me gustaría profundizar un poco más, ya que el mercado de lo visual es el que mayor ingresos genera en toda esta industria “peliculera». Lejos ha quedado la figura de la casamentera, la negociación familiar y el compromiso. Los jóvenes asiáticos han adoptado muchas costumbres occidentales y la pedida de mano conlleva una gran preparación e inversión económica: un lugar especial, hincar la rodilla y el famoso anillo con diamante se han convertido en los esenciales.

 

Con el boom de las bodas en el continente asiático, también han proliferado ferias del sector, como la CHINA WEDDING EXPO que se celebra dos veces al año en un gran recinto ferial de Shanghái, y en la que se concentran cientos de expositores: pastelerías, joyerías, diseñadores de moda nupcial y como no, los fotógrafos. Sin lugar a duda, un “templo de peregrinaje” para las parejas que desean encontrar proveedores para su gran día.

 

De entre las modas que se han impuesto en el mundo nupcial asiático, el papel de los fotógrafos se ha convertido en esencial. Los jóvenes quieren diferenciarse con fotografías originales, ya sea en lugares exóticos, con retratos divertidos, o incluso desnudos. Además, con la reciente moda de viajar, muchos optan por books fotográficos con diferentes escenarios, ciudades o países que pueden llegar a costar miles de euros.

 

Otro aspecto a destacar es la moda nupcial, donde la novia asiática actual ya no alquila su vestido, sino que comprarlo se ha convertido en su gran sueño. La nueva moda las aleja del vestido rojo tradicional, y se decantan cada vez más por el vestido blanco. Entre las marcas más demandadas destaca PRONOVIAS, VERA WANG y la Taiwanesa TASAI MEIYUE. Aún así, la venta de vestidos por internet ha dado lugar a la proliferación de numerosos diseñadores locales, aunque ellas se decantan por los vestidos internacionales.

 

No debemos olvidarnos del apartado que mayor porcentaje económico alberga en una boda, que sin lugar a duda sigue siendo el banquete. En las nuevas bodas chinas se ha optado por saltarse la parte de la misa y el ritual tiene lugar en el salón de bodas de un buen restaurante. Se suele contratar a un speaker para que guíe la ceremonia y ha cobrado gran protagonismo el momento delsí quiero”. Convirtiéndose en ceremonias hollywoodiense llenas de toques occidentales en las que la marcha nupcial y la lectura de los votos son los momentos estrella del día.

 

Cómo afecta la internacionalización y las nuevas tecnologías

 

Como en la China actual muchos jóvenes tienen más oportunidades de salir del país para estudiar y hacer turismo, esta nueva forma de vida les está otorgando mayores oportunidades para conocer a gente de todo el mundo. Dando lugar a enlaces entre personas de diferentes países y culturas.

 

La nueva generación de jóvenes asiáticos son los mejores preparados del país, ya que sus padres han invertido grandes cantidades de dinero para intentar que tengan la mejor preparación posible. Sin embargo, la presión social está volviendo excesivamente exigentes tanto a los jóvenes como a sus padres, que cade vez más eligen parejas con gran solvencia económica para que puedan hacer frente al matrimonio. Entre los requisitos de las jóvenes chinas, un buen trabajo, un buen salario y piso en propiedad son los indiscutibles, por lo que muchos hombres con pocos ingresos no tienen la más mínima oportunidad de encontrar pareja. Algo que, por desgracias, se está convirtiendo en un gran problema en el país.

 

Otro aspecto a destacar, es el de las mujeres sobrantes en china. Se trata de mujeres independientes, generalmente mayores de 27 años, y con estudios superiores, que han dado prioridad a su carrera profesional frente a la idea de formar una familia. Muchas de ellas se encuentran solteras porque todavía quedan algunos jóvenes chinos que no soportan la idea de que la mujer tenga una posición social y económica mejor que la suya.

 

Sin embargo, las nuevas tecnologías y redes sociales como QQ o WeChat, similar al Facebook,  abren los horizontes y permiten que personas de todo el mundo puedan interactuar y conocerse, ayudando a la búsqueda de pareja extranjera a través de internet. De hecho, ya comienzan a producirse en el continente asiático los primeros enlaces generados gracias a estas nuevas redes sociales.

QQ
                              Aplicación QQ

El mercado de matrimonios

 

En la China actual, aunque cada vez hay más hombres y mujeres independientes que optan por permanecer solteros, la soltería no está bien vista y en ocasiones es todo un estigma. Por este motivo, algunos padres se resisten a que sus hijos permanezcan solteros y se echan a las calles para conseguir al mejor candidato posible.

 

Así es como surgen los mercados de matrimonios en China, donde muchos padres utilizan sus mejores estrategias de marketing para vender a sus hijos y escoger a potenciales candidatos. En la mayorías de ocasiones, los propios hijos, que generalmente viven en el extranjero, desconocen estas prácticas usadas por su progenitores.

 

La mecánica funciona de la siguiente manera: cuando los padres encuentran a un candidato especial, intercambian los datos de contacto con los progenitores del candidato y se los envían a sus hijos para que puedan empezar a charlar y conocerse. Normalmente pasan horas sentados junto a los carteles, diseñados por ellos mismos, a la espera de las propuestas de otros padres y jóvenes.

 

El porcentaje mayoritario de estos mercados suelen ser los padres. Sin embargo, muchos jóvenes, debido a las exigencias del mercado matrimonial chino, se ven en obligados a salir en busca de candidatas para ellos mismos.

 

En el siguiente vídeo publicado por la agencia EFE, podéis conocer de primera mano uno de los mercados de matrimonios más famosos de Shanghái.

 

 

Las bodas del disimulo

 

Por último, no podía cerrar la entrada sin hablar del xinghun, o matrimonio cooperativo, que se ha puesto de moda entre la población homosexual china. Se trata de un mercado de matrimonios entre lesbianas y gays del continente asiático, en el que se generan alianzas para dar nietos a su padres y conseguir que les den un respiro con el tema de la descendencia. Generalmente, cuando se llega a un acuerdo se casan y con el tiempo tienen hijos gracias a la inseminación artificial.

 

En el contrato prenupcial se acuerdan aspectos como la duración del matrimonio, el número de hijos y las reuniones familiares con la familia política a las que tendrán que acudir para crear normalidad en su relación y evitar las habladurías de los familiares y amigos.

 

Este tipo de alianzas se ha vuelto especialmente popular entre la población homosexual china, por lo que ya circulan aplicaciones de bodas de conveniencia como iHomo. Esta app que fue creada por una pareja de lesbianas con el fin de ayudar a otras personas en su misma situación.

ihomoAplicación móvil iHomo

 

¿Os ha parecido interesante la información? si es así, nos vemos en las próximas entradas.

再见

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